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GENALGUACIL “JUEGA” CON LAS DISTANCIAS CON “ENTRE CORTINA Y MONTAÑA”

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GENALGUACIL “JUEGA” CON LAS DISTANCIAS CON “ENTRE CORTINA Y MONTAÑA”

El pasado sábado el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno de Genalguacil acogió la inauguración de la exposición “ENTRE cortina y montaña”, una muestra comisariada por Francisco Ramallo que recoge obras de Katja Angeli, Pere Llobera y Federico Miró.
En la inauguración de la exposición los artistas resaltaron el rotundo acierto de Ramallo a la hora de diseñar la muestra y de seleccionar piezas de tres creadores con diferentes trayectorias, ya que ha conseguido establecer una perfecta simbiosis entre las obras, que se interrelacionan de manera íntima a través de hilos conductores invisibles. Además, los artistas se mostraron satisfechos por tener la oportunidad de exponer en Genalguacil porque desde múltiples círculos del mundo del arte se observan con interés todas las iniciativas culturales que se desarrollan en este pequeño municipio del Valle del Genal.
Por otro lado Miguel Ángel Herrera, alcalde de Genalguacil, invitó a contemplar la exposición “ENTRE cortina y montaña” a todos los vecinos y visitantes del municipio, ya que la muestra, que permanecerá en el Museo de Arte Contemporáneo hasta el próximo 30 de junio, no dejará a nadie indiferente. Herrera ha recordado que en 2019 se cumple el XXV aniversario de los Encuentros de Arte de Genalguacil y que en los últimos años la localidad ha logrado convertirse en un auténtico referente del panorama nacional e internacional en el ámbito del arte contemporáneo, lo que queda puesto de manifiesto con su reciente inclusión en el prestigioso ranking del Observatorio de la Cultura. En definitiva, el pueblo-museo continúa apostando de forma decidida por la conjugación entre arte, cultura y naturaleza como motor de desarrollo de la localidad y como mecanismo que contribuya a frenar la creciente despoblación que en las últimas décadas está padeciendo el Valle del Genal.
Francisco Ramallo, comisario de “ENTRE cortina y montaña”, ha explicado el contenido y la idea de la exposición en la siguiente hoja de sala:
“32.2 kilómetros, 22 pasos, 90 días, 12 milímetros, …

En el enunciado “Todo conduce necesariamente al paisaje”, emitido en un contexto romántico por el pintor Philipp Otto Runge, se establece el arranque de Entre cortina y montaña: Katja Angeli, Pere Llobera y Federico Miró. Se trata de una invitación a un juego de distancias, a partir de la idea de que cualquier obra aquí expuesta incluye, como un barniz, las imágenes que se adhieren a los visitantes en el recorrido previo a la entrada. Estas funcionan en sentido inverso a las fotos y los clichés a los que se refiere Gilles Deleuze, a propósito de la pintura moderna, a esos que “se instalan en el lienzo antes incluso de que el pintor haya comenzado su trabajo”.

2 horas, 30 pasos, medio día, 3 milímetros, …

De la mano de estos tres artistas, que han revitalizado las posibilidades de la pintura ?huella y señal del paso por el mundo, por usar las palabras de María Zambrano? continuamos una narración pictórica que va de un espacio natural a otro arquitectónico (museo, interior doméstico, etc.), en el que se destacan medidas y se genera un diálogo entre distancias. La reunión de estas tres propuestas pictóricas genera una invitación a continuar la secuencia naturaleza, pueblo, museo, obra (y dentro de esta, paisaje representado, abstracción, trama, decoración de interior doméstico, etc.).

16 semanas, 1 paso, 15 minutos, 7 centímetros, ...

Si, como decía Goethe, el arte es el medio más seguro de aislarse del mundo, así como de penetrar en él, las longitudes y los tiempos presentes en esta exposición, actúan como telones que el espectador atraviesa desde que se introduce en el parque natural, al caminar por las calles del pueblo para dirigirse al museo, y al deambular por sus salas. En el espacio expositivo (donde las bases conceptuales de las obras también funcionan como medidas), el itinerario entre distancias continúa, en los “trayectos” entre naturaleza, representación y arquitectura, entre el cuerpo y la pieza, entre la imagen y lo verbal, entre un cortinaje que protagoniza un lienzo y una obra próxima en la que se vislumbra un paisaje, entre la imagen mental de una figura y otra a punto de desvanecerse, entre un tapiz y sus motivos naturales, entre la vinculación del paisaje y su huida, entre visión y conocimiento, entre entidad física y mental, entre estado anímico y “museográfico”, entre lo visual y lo manual, entre tradición y modernidad, entre la producción de la obra y su exhibición, entre pintura como idea y tradición pictórica, entre medio y tema, entre superficie y lenguaje, entre línea y mancha, entre idea y presencia física, entre figura y figuración, entre artefacto y naturaleza, entre cortina y montaña.

He aquí las imágenes exteriores, luego mi cuerpo, luego por último las modificaciones aportadas por mi cuerpo a las imágenes del entorno (Henry Bergson).


2 meses, 10 pasos, 25 años, 3 centímetros, ...”